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     Poco tengo que explicar de mis “desglosandos”, pues la mayoría ya conocéis de qué va esto.

     Empecé con Malú, definiéndola como nueva coplera mártir; seguí con Rozalen y el borrón en su canción; y hablé con Luz (y lo sabe y le gustó) de por qué no vuelve el amor.

Hoy tarareo y desgloso dos canciones de Dani Martín.

Dani Martín me ha dado siempre un poco igual (esto es algo que un colega, fan incondicional, lleva muy mal). No le sigo ni a él ni a su música, pero tampoco me molestan. Es más, me da ternura… le cae bien a mi madre y una madre no se equivoca en esas cosas. Uno de sus discos con “El Canto del Loco” llegó, no recuerdo cómo, a mi MP3 y alguna escucha se llevó. Conozco varios temas tanto de ECDL como de él en solitario porque me los ha dado la radio.

Conduzco y, cuando lo hago, escucho la radio. Me gusta la sorpresa y a veces hasta el “hisssssss” de cuando no llega la frecuencia. La radio, entre otras cosas, es la que me da canciones para desglosar. Me resulta más fácil hacerlo con las canciones que no elijo escuchar. Me buscan ellas a mí.

Hace unos años, en no sé qué programa de no sé qué emisora, escuché un concurso en el que el locutor ponía una canción y le hacía una pregunta sobre la misma al oyente que estaba al teléfono. Sonó Contigo, de Dani Martín.

Sólo quiero vivir contigo,
Sólo quiero bailar contigo,
Sólo quiero estar contigo,
Quiero ser lo que nunca he sido.
Sólo quiero soñar contigo,
Sólo voy a cantar contigo,
Lo voy a hacer todo contigo,
Ya ves, sé lo que me digo.

     Yo la iba cantando mientras sonaba y no se me ocurría en qué reparar. La pregunta en cuestión fue: “¿cuántas veces ha dicho “contigo”? Con mi carcajada no pude oír bien el titubeo a modo de respuesta de la pobre muchacha que había llamado. Si sólo en el estribillo ya se dice 6 veces y, cumpliendo su función de estribillo, se repite, tenemos un mínimo de 12, sumando unos 6 en la primera estrofa y 4 en la segunda… hacen un total de blablabla, ¿para qué me voy a enrollar?

     El verano pasado pillé un tema empezado y enseguida reconocí de quién era. ¿Por la voz? Sí, y por algo más:

Y tan bonita es,
Que a veces se despista,
Y yo me dejo ser,
Y tan bonita es…
Es vida lo que me das,
Vida tu caminar,
Vida que arrampla,
Cobarde que lucha,
Que sueña que perderás.
Vida que vuelve a dar,
Vida que sola estas,
Vida repleta de gente
Que nace, que vive,
Que viene y va.

     En este caso, no era para un concurso, pero se me ocurrió que se podría preguntar por las veces que dice “bonita” o “vida”, en esta canción. ¿Que cómo se llama? Clarísimo:

Qué bonita la vida

     Hasta hoy no había hecho un “desglosando” de dos canciones a la vez. Ha sido fácil. Igual de fácil que podría resultarle a Dani Martín componer unas sevillanas.


Ya os lo adelanté en twitter: en este post le haré la autopsia a una canción. Tengo la idea de desglosar trozos de canciones de vez en cuando y comentarlas. Crearé la categoría “canciones”, porque creo que no es justo llamarlo “música”. ¿Por qué digo que les hago la “autopsia”? Porque para mí son canciones muertas: ni tienen vida, ni hablan de ella.

La primera que he elegido la canta Malú. Sospecho que haré un buen repaso de varias canciones de la misma cantante (que no de la misma autora).

A Malú podríamos clasificarla en la generación que bien define mi (mucho más que) querido Arturo como “nuevas copleras”. Un tema de conversación recurrente del que hablamos hasta la saciedad. El peligrosísimo canto a la pena, con melodías pegadizas que a veces hasta son bailables y acabamos bailando cosas terribles porque no nos han enseñado a pensar sobre qué estamos zapateando.

La canción que he escogido se titula “Ahora tú”. Malú vive atormentada en la gran mayoría de sus canciones. Da la mismísima imagen de (de nuevo Artu) “la virgen mártir”. Yo misma, junto con mis amigas de la adolescencia, cantaba a voz en grito la canción “Duele” cuando tenía 15 años. Hay quien dice que con “Cambiarás” aprendí a cantar (si es que alguna vez supe). Por entonces, aunque me centraba más en cantarlas sin pensar demasiado, ya le daba vueltas a las letras de las canciones e intentaba ver más allá de lo que decían o, a veces, simplemente con lo que decían ya era suficiente como para echarse las manos a la cabeza.

En esta ocasión, la frase que me ha escandalizado es, curiosamente, la más melódica de toda la canción. Entra suavecita, han sabido cómo hacer que se cante con una sonrisa, cuando lo que estás diciendo es:

Dicen que se sabe si un amor es verdadero,
cuando duele tanto como dientes en el alma.

¿Estamos diciendo que el amor es amor únicamente si nos hace sufrir? ¿Tengo que entender que, de todas mis relaciones, quien más me quiso fue aquel que, cuando algo no le cuadraba, me agarraba fuerte los brazos y me hablaba pegando su frente a la mía? ¿Fue mi relación más tormentosa realmente la más verdadera? No, no y no.

Pero claro, todo viene del muy conocido “quien bien te quiere te hará llorar”. Me niego a admitir que eso sea así. Estoy de acuerdo en que estamos más expuestos a que nuestra pareja, con quien más tiempo pasamos y quien más nos conoce, para bien y para mal, es quien más daño nos puede hacer inconscientemente. Lo cual no significa que para amar de verdad hay que buscar ese dolor en la otra persona, ni que la persona que más lágrimas nos provoque es la que más nos quiere.

ImagenAsí que tampoco sería cierta la famosa frase de la película “Love Story”: Amar significa no tener que decir nunca lo siento (Love means never having to say you’re sorry). ¿Habrá otra persona en el mundo con quien más nos debamos disculpar, que aquella a la que amamos?

Continúo con la canción. La letra está compuesta por una primera estrofa de cuatro versos, y un puente de otros cuatro, cuyo principio se corresponde con la frase que acabo de comentar. Después viene el estribillo, para luego repetir el puente con la frase arriba mencionada y hacer una secuencia de puente-estribillo-puente-estribillo y acabar con la frasaza.

El tema de la canción está claro cuál es. Define un amor tormentoso, que ella nunca antes había conocido, pero que al conocer a esta persona ha descubierto que es el de verdad. El estribillo remata con otra frase digna de escándalo:

Ahora tú,
llegaste a mí, oh, no,
sin previo aviso, sin un permiso, como si nada.

A mí eso me suena a delito y, en mis vagos conocimientos sobre leyes, se me ocurren dos. A lo mejor es que ya me he ido muy al drama al que, por otra parte, invita la letra de la canción. También puede ser que lo que esté expresando es que es un amor que ella no se esperaba, pero para mí, dice mucho más que eso dado el preludio con el que anticipa todo.

Y esto lo cantan niñas, como yo lo hice en su día y puede que alguna lo cante convencida de que si lo dice Malú, si está permitido, si lo ponen en la radio hasta el hartazgo, es porque lo que se dice es cierto. Y lo pondrán en las redes sociales adornado con corazones y sonrisas. Lo compartirán, lo dedicarán el día de los enamorados y hasta puede que lo bailen agarradas al chico que les jode la vida porque las ama de verdad.



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