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  • Eva, ¿cuándo vas a explicar lo que te haces en las pestañas?
  • Cuando pase un año o así, ¿no?

Y un año y dos meses después, aquí estoy.

Las pestañas nunca han sido prioridad. No tengo la paciencia ni la energía para maquillarme cada mañana, aunque reconozco que mis ojos se ven mejor con un poco de máscara, ya que de manera natural no están tan bien definidos y marcados como con algo de ayuda artificial. Pero es parte de lo que soy y lo tenía asumido.

En enero de 2018 quedé con Patri, una seguidora-seguida de Instagram. Estábamos cerca y llevábamos un tiempo hablando y haciéndonos gracia. Nos desvirtualizamos. 

  • ¡Vaya pedazo de pestañas, tía!
  • ¿¡De verdad!? 

Una persona que tiene los ojos grandes y bonitos o que destaca por sus pestañas largas y/o frondosas, está acostumbrada a que se lo digan. A Patri le sorprendió que se lo dijera y a mí que le sorprendiera. Me enseñó fotos del antes y del después y la marca de un producto que estaba usando.

Entre eso y otras cosas, esa noche hice un buen repaso en Amazon de todas las cosas que me recomendó.

En Amazon costaba menos que en la página oficial. Aunque tuve mis dudas por algunos comentarios que aseguraban que el producto de Amazon era una imitación y dañaba los ojos, al mirar la composición de ambos productos vi que todo coincidía. Por una diferencia de precio de unos 10€ y sin confiar del todo en que funcionara en mí, compré el producto de forma “extraoficial”. El packaging también era igual. De hecho, habiendo comprado después el original, no hay ninguna diferencia ni en el producto ni en el envase (última foto de la siguiente galería), tan solo la presentación, pero las dos versiones que yo he probado tampoco coinciden con los envases que Patri conoce. 

A las dos semanas de usarlo ya lo noté, pero creía que estaba sugestionada por las mismas ganas de que sirviera, ya que me resultaba bastante caro, aun habiendo comprado la versión barata. Por suerte, había hecho la típica foto para usarla como el “antes”.

En la primera foto, podéis ver cómo eran mis cejas y pestañas poco después de la conversación (antes del tratamiento). En la segunda foto, vemos la notable diferencia en solo un mes (las fechas no mienten si observamos la herida del golpe en la nariz que me di al cerrar el maletero rumbo a Cieza para el puente de Andalucía – y El Mole lo sabe) y, por fin en la tercera, el crecimiento a los tres meses de tratamiento.

  • ¿Qué hace Xlash?Básicamente retrasa la caída de las pestañas. Para quien no lo sepa, las pestañas están ahí aproximadamente 6 semanas. Después se caen y salen otras. Este serum retrasa esta caída lo que provoca que sigan creciendo durante más tiempo y, además, las fortalece.
  • ¿Por qué usarlo? Hay quien ha perdido las pestañas debido a algún tratamiento y quienes, como yo, las tenemos claras y cortas. Tenemos que tener muy en cuenta que el producto es para los ojos, así que deberíamos considerar nuestras alergias y sensibilidades y dejarnos de tonterías a la mínima reacción. Al principio de utilizarlo observé un cambio de color (¿debido al estracto de Corallina officinalis?) en mis párpados que incluso fue perceptible para algunas de las personas que me conocen desde hace mucho tiempo y se aprecia en las fotos. No me preocupó, no tenía ninguna molestia, solo coloración, que aún sigue y, siendo sincera, creo que incluso me favorece. 
  • ¿Cómo se usa? Se aplica como un eyeliner, sobre la línea de las pestañas. Yo aproveché que daba resultado y probé en las cejas, que las tengo pobres y débiles. Como funcionó, en la siguiente compra incluí el serum de cejas. Es el mismo producto, pero con brocha diferente para poder aplicarlo mejor. 
  • ¿Dónde se compra? XBeauty es la web oficial, donde compré un pack ahorro incluyendo el formato para las cejas que, aplicándolo un día sí y otro no, a día de hoy aún me duran. Llevo 9-10 meses con el pack, teniendo en cuenta que son dos productos y que el mantenimiento no exige la aplicación diaria, en comparación con el primero, me está durando mucho. La primera compra fue en Amazon, pero he vuelto a ver ahí nada de Xlash. Si haces la búsqueda, saldrán unos productos primos hermanos de este que, si alguien prueba con buenos resultados, ruego me informe en los comentarios de este post.

Cuando llevas tiempo usándolo, los resultados dejan de parecerte tan escandalosos como la primera vez, hasta que revisas en tu carpeta multimedia y ves diferencias como en estas fotos (sin maquillar) tomadas en febrero y junio de 2018 respectivamente:

O estas, con máscara de pestañas antes y después de usar el serum:

Así que, si os lo podéis permitir, probadlo y contadme.


Hace dos años y poco que me hice uno de esos cambios que se notan: me corté la melena. Y, desde entonces, no he podido dejar de hacerlo por necesidad. En estos dos años, he dado una imagen equívoca de persona a la que le gusta cambiar de look. Nada más lejos de la realidad: me aterran los cambios, tanto de tipo de corte como de color – de lugar de residencia ya hablamos otro día -.

#Mechonesolidarios

Yo siempre me he identificado con el pelo largo y natural. Antes de esta vez de la que hablo, solo lo había llevado corto en una ocasión y alguna que otra vez aporté un poco de luz con unos reflejos. Ese fue todo mi atrevimiento en 30 años.

¿Qué pasó entonces? ¡Me quemaron el pelo!

Recuerdo ir a la peluquería con algunos mechones bastante ásperos y ese era uno de los motivos – aunque el más importante es muy personal – por el que fui decidida a sanear. Claro que, para sanear algunos de los que están más cortos, por corte y por posición, no podrían no hacerme capas… ya empezamos mal. ¡Qué manía con desmontar!

“Te repaso luego un poco con la navaja”. De locos. “Y ponme unas mechas”. ¡Me mato!

Así empezó el desastre con el que llevo lidiando hace ya más de dos años.

¿Qué pasó? No lo sé. Pero al lavarme el pelo, si lo peinaba en húmedo, se deshacía porque se volvía elástico y se rompía. En seco, era áspero y difícil de dominar. Cada vez que me peinaba, volaban mechones por el aire y el lavabo parecía una pintura abstracta.

Cuando el pelo se pone así, por muchos productos que uses, solo se arregla cortando. Dada mi inseguridad con los cambios, lo hice de manera gradual. Perfectamente iba notando cuándo necesitaba cortarlo otra vez porque ya no podía manejarlo.

Aparte de cortar cada dos o tres meses, mantuve el pelo todo lo hidratado que pude con aceite de argán para hacer más fácil el peinado y evitar que se rompiera más. Evitaba también peinar con el pelo húmedo e intentaba recogerlo suavemente cuando hacía viento o llovía. Y, por supuesto, evitar usar la plancha y, siempre que el clima lo permitió, le di de lado el secador. También probé la henna quinquina y me fue bien. Pero nunca ocurrió un milagro ni con acondicionadores ni con mascarillas ni con suplementos alimenticios. El cabello se nutre desde dentro, desde fuera solo lo maquillas. El pelo que iba naciendo salía sano, así que no necesitaba más que paciencia para esperar a que creciera y poder cortar lo que afeaba al conjunto.

No exagero si digo que lo probé todo: aceites, champús sin sulfatos, mascarillas, trucos caseros… Pero al final lo único que valió fue cortar y cortar. Han sido dos años de cambios. Meses de gastar dinero en cortes – algunos más perceptibles que otros – y productos para disimular el desastre. En los blogs de gente que había pasado por lo mismo tampoco arrojaban mucha esperanza, pero encontré a quien hablaba con un poco de positividad aunque solo fuera porque se divirtió cambiando un poco. Y, dos años después, tal como hago yo, vino con su melena midi para contarlo.

Diciembre 2018


Desde que pregunté por este tratamiento en Twitter, mucha gente me ha pedido que cuente cómo me ha ido, y yo encantada de hacerlo por aquí para poder extenderme más. Como ya sabéis por otras publicaciones, me gusta contar algo diferente a lo que podéis encontrar en la red por vosotros mismos, aunque, en este caso, creo que es conveniente explicar brevemente qué es esto y cómo se usa.

IMG_8683¿Qué es la henna quinquina?

Se llama quinquina henna neutra, pero no es henna tal y como la conocemos, sino un tratamiento natural incoloro que refuerza el cabello y da brillo y volumen. Se trata de una mezcla de cinco plantas específicas para el cuidado del cabello, en concreto: cassia (henna neutra), quina, abedul, ortiga y tomillo.

¿Dónde se compra y cuánto vale?

Yo la compré en un herbolario y me costó 4’41€. Hay quien compra las plantas por separado y las prepara en casa. Yo compré la mezcla ya hecha y, aunque hay precios más bajos en internet, al sumar gastos de envío, resulta más costoso. También existe en pasta que, al parecer, es más fácil de aplicar.

¿A qué huele? 

Una de las cosas que más me preocupan cuando me informo sobre algún producto nuevo es el olor. Para mí es importante que todo huela suave o a nada. Algunas blogueras que lo habían probado decían que lo peor era el olor. En absoluto, no es desagradable, a menos que no te guste el olor a campo (pero el olor “bueno” del campo). A mí me recuerda al olor del heno, nada invasivo o desagradable. Cuando te quitas la mezcla y te lavas el pelo de manera habitual, se queda el olor pero casi no se percibe. Al siguiente lavado, desaparece por completo.

¿Cómo se aplica?

Ahora ya lo sé, me respondieron desde la página de Facebook de la marca Radhe Shyam, que es la que compré, pero para cuando me respondieron, ya llevaba dos aplicaciones. Tuve que preguntar, ya que, aunque vienen instrucciones, son muy generales y no indica las cantidades. Voy a resumir lo que me dijeron y después cómo lo he ido haciendo yo.

  • Poner agua caliente en un bol de cristal y añadir los polvos (con la mitad del contenido del paquete será suficiente para una melena midi).
  • Remover hasta obtener una pasta.
  • Cuando la pasta esté tibia, se puede añadir acondicionador (el bálsamo de la misma marca, dicen ellos).
  • Aplicar de la raíz a las puntas.
  • Cubrir con una toalla y aplicar calor.
  • Dejar reposar. El tiempo recomendado es de dos horas y media.

¿Cómo lo hice yo? 

  • Primera aplicación: el primer día, lo hice todo de manera bastante intuitiva. Calenté aproximadamente medio vaso de agua, añadí unas cucharadas de quinquina y un par de cucharadas de acondicionador. Utilicé un bol de cerámica. Quedó todo muy líquido, pero eso hizo que fuera fácil de aplicar y bastante más limpio de lo que decían quienes ya lo habían probado. Lo dejé reposar más de dos horas y me lavé el pelo como de costumbre.
  • Segunda aplicación: esta vez probé con más cantidad de quinquina y salió algo más espeso. Aquí ya noté que la primera vez no lo había hecho bien. Lo demás lo hice igual.
  • Tercera aplicación: ya había tenido noticias más precisas sobre cómo hacerlo, así que fui mucho más generosa y la mezcla pasó de ser papilla a ser casi barro. Esta vez, utilicé un bol de plástico. En vez de acondicionador, añadí algo de una mascarilla que ya no estaba usando ni volveré a comprar, pero que para esto podía valer. Y el otro cambio que realicé fue que me retiré el producto con champú sin espuma (¿Champú sin espuma? ¿Qué dices, Eva?). Hay quien lo llama Champú Detox (tampoco hay que creérselo todo) y hay quien lo conoce como Low Shampoo / Champú / Poo… Es, en realidad, una crema de lavado, que presume de no tener sulfatos, pero que lo pone con asterisco, lo que significa que los contiene pero en menor medida que otros champús comerciales. Prácticamente es como lavarse el pelo con acondicionador. También tengo mi experiencia y opinión al respecto, podéis preguntarme si queréis saberlo.
  • Cuarta aplicación: igual que la tercera, porque así fue como mejor me fue.

En las 4 ocasiones no pude ver cuánto tiempo me aguantaba limpio el cabello, ya que las tres primeras veces me llovió – llevaba sin llover un mes y llovió justo esos tres sábados cuando yo salí a la calle sin paraguas – y, la última vez, un niño me vació una bolsa de chuches en la cabeza. Estas son las cosas por las que en Twitter me preguntan si es verdad todo lo que cuento… Esta vez, lo es. En ninguna ocasión apliqué calor. Se calentó todo al cubrirlo y pude pasar algún rato al sol.

¿Qué recomiendo?

  • Cubrir el envase con algún tipo de plástico. El polvo es muy fino, como la harina, y es normal que se salga por los laterales (en la foto podéis ver lo que hice yo, aunque lo bajé para que se pudiera leer bien).
  • Llevar ropa que no uses, te vas a manchar, aunque mis manchas han salido fácilmente al lavar las prendas.
  • Cubrir con papel film y toalla. Para mí el papel film no fue suficiente, ya que al calentarse la cabeza me bajaban gotas “sucias” por la cara y la espalda. La toalla lo evita.
  • Aclarar con ayuda de un acondicionador o crema de lavado. No me parece tan agresivo como el champú normal, aunque cuando retiro gran cantidad de producto con el champú sin espuma, me lavo el cabello como lo hago siempre.
  • Aunque desde la marca me dijeron que utilizara un bol de cristal, yo lo utilicé de cerámica y de plástico. La única recomendación que sigo al respecto es que no sea metálico bajo ningún concepto, al igual que las pinzas con las que sujeto los mechones, que las uso de plástico aunque no haga mezclas químicas.

¿Qué NO recomiendo?

  • Masajear. Extiéndelo bien, pero no masajees ni peines, lo más seguro es que rompas el cabello y se trata de recuperarlo.
  • Aplicarlo con las manos. Para mí fue mucho más fácil y limpio hacerlo con brocha. Y con guantes.
  • Dejar el pelo suelto una vez aplicada la mezcla. Va a gotear y no va a ser tan efectivo como cubrirlo.
  • Obsesionarse con retirar todo el producto. Yo nunca pude (lo explico mejor en el párrafo sobre los inconvenientes).

¿Resultados? 

Aunque me lo estoy cortando para recuperarlo, con tratamientos de este tipo consigo no cortarlo de manera radical y aguantar bien el largo entre corte y corte. Desde la primera aplicación noté el pelo más suelto, más brillante y manejable. Lo que no he notado es que el efecto sea duradero, pero ya os conté que me llovió y todo eso. La primera sensación al aclararlo es de sequedad. El pelo parece estar mucho más seco de lo que estaba antes. Una vez lo lavas y lo aclaras, el cabello está mucho más suelto y es mucho más fácil de peinar. Yo lo dejé secar al aire. Eso sí… vamos a leer los inconvenientes.

Inconvenientes

  • La aplicación es engorrosa. Tanto el proceso como la espera son un poco coñazo.
  • El producto no se va completamente con el aclarado. Todas las veces que te peines en mojado, verás pizcos caer. Una vez se seca, ya no quedarán restos. ¡Ojo! Que sólo notas como arenilla que cae, pero no la percibes de otra manera. Si, al tacto, te notas restos en la cabeza, debes aclararte mejor.

¿Lo recomiendo? 

Sí, y me gustaría volver a pasar pronto por todo el proceso para comprobar aquello que dicen del beneficio acumulativo. Aunque no he visto resultados espectaculares, sí que he notado más efecto que cualquier producto reparador comercial y creedme que he probado unos pocos. Probablemente, la próxima vez lo pruebe en pasta si no varía mucho el precio y no me cuesta mucho encontrarlo.

Si queréis hacerlo bien, seguid los pasos de la tercera aplicación o la recomendación de la marca. Para cualquier duda o sugerencia, nos leemos en los comentarios.

 


Hace tiempo que quería hablar de un asunto que tenía la depilación como tema secundario. Sin embargo, los hashtags de Twitter cambian mi agenda y el objetivo de mi publicación. Esta vez “#MiVelloMisNormas”.

97114e9e0a1018d0f979001692b28f96Este lema, que fue Trending Topic, procuraba hacer entender que la depilación debe ser una opción, y no una imposición social. En él, muchas chicas mostraban sus axilas o piernas depiladas o sin depilar. Pero claro, a menudo Twitter se convierte en un patio de colegio y lo que era una propuesta seria, se convirtió en caricatura.

A veces, cuando defendemos una postura en redes, caemos en nuestra propia trampa. Y es que no podemos pedir que se respete nuestra opción criticando la contraria. De ese modo, no estás pidiendo igualdad y tu reivindicación será objeto de burlas y de “pues tú más”. Y eso fue lo que ocurrió.

Co7XAfrWcAAb2pA.jpg-largePor un lado los que están deseando de soltar un “ya están aquí las feminazis” o provocar el enfado de personas que están hablando completamente en serio. El “nadie te obliga” me chirriaba como ninguna otra frase. Tal enunciado me hacía pensar que, vale, no hay una ley que me obligue a depilarme por ser mujer, pero sí es cierto que no está socialmente aceptado que algunas tengan (tengamos) vello en según qué zonas y/o cantidades. He visto a niños de 10 años reírse de una niña muy morena porque tenía bigote. He visto a adultos decirle a una mujer que no está bien depilada, que parece un tío o peor, un animal (mono, oso…) y un montón de cosas más. Y volvemos al “pero nadie te obliga”, perfecto, pero tampoco te van a dejar sentirte cómodo si no te ajustas a un talla, a un estilo, a una moda…

8a973331ca88b8e10627641ff67b254aY leo hoy “un canon de belleza no es una imposición”. Nos demos cuenta o no, un canon es un precepto cultural y un precepto es una norma. Se puede cumplir o no y hay quien no tiene más narices que aceptar que no encaja en ellos por anatomía o cualquier otro motivo.
Tenemos refranes como “El hombre y el oso, cuanto más vello, más hermoso” asumiendo que el vello corporal en el hombre es o era símbolo de masculinidad. O aquel que dice “Si hay pelito, no hay delito” haciendo alusión al sexo, ya sea por la zona en concreto de una mujer o por la práctica en sí. Pero los tiempos cambian también para esto. Recuerdo en una conversación con personas de edadesimages4 comprendidas entre los 20 años y los 50 en la que una de las más mayores dijo “a mí me gusta tener vello en el coño y ser una mujer como dios manda, no una Nancy“. Nos quedamos un poco sorprendidas y, al menos yo, pude comentar con otra chica del grupo de más o menos mi edad que qué pena que alguien pueda pensar que la cantidad de vello púbico determina lo mucho o poco mujer que eres, del mismo modo que se impuso mediante un refrán lo del hombre y el oso. Muchas personas de mi generación optan por depilarse todo y podemos encontrar un sinfín de métodos, así como artículos que apoyan tanto una opción, como la otra, así como que consideren peor hacerlo que no hacerlo, y viceversa.

Por otro lado, me encontré también gente que mostraba su opción depilada o sin depilar para fomentar el hecho de que el hashtag acogía a ambas, pero siempre había alguien diciendo “qué asco” si había pelo o “qué antinatural” si no lo había. Y también hay que incluir a aquellos que hablaban de higiene acusando de faltarles un agua a quienes elegían una alternativa diferente a la suya.

depilacion_1La depilación, sea o no motivo de moda, es algo personal. Y, nos sorprenda o no, esta práctica se remonta a tiempos lejanos en los que depilarse era símbolo de pertenecer a una clase social alta y eran los hombres quienes más se preocupaban por hacerlo. Se estile lo que se estile, la decisión de seguir el camino marcado o no, es de uno mismo. De no seguirlo, hay que estar muy preparado para que te señalen por ser diferente.

La mejor opción, en definitiva, es la que tú, hombre o mujer, elijas. La elección con la que aciertes será siempre la que sea mejor para ti. Nadie puede obligarte a hacer una cosa o dejar de hacer otra en un tema tan personal.

Si lo haces por salud, es asunto tuyo.

Si lo haces por estética, es asunto tuyo.

Si lo haces por principios, es asunto tuyo.  tumblr_n3k4t37jS01qcyba0o1_250


Hace casi dos años publiqué una entrada sobre los Bálsamos Baby Lips de Maybelline. Aunque tuvo muy buena acogida y muchas chicas me dijeron que estaban enganchadas a este tipo de posts, yo quise ser prudente y racionarlos por creerlos centrados exclusivamente en chicas. Este fue un gran error por muy parte, porque, para mi sorpresa, la persona que más repercusión le dio fue un hombre, un maquillador de Maybelline que tenía cuenta en Twitter y me recomendó alguno de los colores más atrevidos que, siendo sincera, no me atreví a probar.

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Por eso, porque me apetece, y porque en las estadísticas de fin de año fue una de las entradas con más visitas, me animo a publicar una entrada con este tipo de contenido. En aquel post ya dejaba claro que no me va mucho maquillarme. Me encanta saber saber sobre productos y técnicas, pero rara vez me lo aplico.

Al poco tiempo de escribir el post, no encontraba el bálsamo Cherry Me del que había hablado. Desapareció por completo.

Bendita casualidad que, de paso por una tienda Yves Rocher para reponer los bálsamos reparadores que compro allí desde hace años, veo que han sacado también bálsamos con color. Llevo años comprando el Bálsamo Reparador Ultranutritivo de vainilla. El olor es muy suave, realmente hidrata y está muy bien de precio. Nunca he sabido cuál es su precio normal, porque aunque en los descuentos indica “en vez de 3’50€”, nunca lo he comprado por esa cifra. Si no había aun 2×1, estaban directamente a 1’50€. Estas cositas hay que saber aprovecharlas. En uno de esos 2×1, aproveché y compré mi clásico de vainilla y uno de cereza, para que sustituyera a mi adorado Cherry Me.
Cuál es mi sorpresa al usarlo que, ¡oh, no! No es digno sustituto.

IMG_1862Para mi gusto, los bálsamos con color de Yves Rocher huelen demasiado a cosmético rancio, no sé si lo reconoceréis en mi explicación, pero son de esos olores que, aunque te aplicas el producto fuera, lo notas dentro de la boca.

En cuanto al color, a diferencia del – más bien rosado – rojo cereza de Cherry Me (el del centro del collage del principio), el Bálsamo de Labios Cereza de Yves Rocher deja más sensación de barra de labios que de bálsamo en cuanto a textura y color, ya que se acerca más al rojo que al rosa. Que si eso es lo que buscas, estás de enhorabuena, pero no es mi caso.

IMG_1856Como no quedé muy convencida, probé con el de fresa, cuyo color es tan suave que apenas se percibe. Al estar bien de precio (otro descuento) decidí llevármelo a casa. Me gusta más, sin duda, pero de nuevo tiene lugar esa sinestesia que hace que el exceso de olor se me quede en la garganta.

Con lo cual, puestos a elegir:

  •  En precio gana Yves Rocher, a menos que alguna vez lo encuentres por el precio original que, en ese caso, gana Maybelline por unos 0’50€ menos.
  • En textura gana Maybelline pues la barra deja claro que es un bálsamo, mientras la de Yves Rocher debería considerarse un “labial hidratante” en vez de un bálsamo con color.
  • En olor, Maybelline supera a Yves Rocher con mucha diferencia, ya que aunque los bálsamos con color de Yves Rocher huelen de maravilla, al aplicarlo, el olor es demasiado invasivo (no ocurre así con los que sólo hidratan).
  • En color, depende de lo que busques. Aunque la intención es parecida, los tonos varían. Además, los colores de Maybelline los puedes encontrar acordes a las diferentes estaciones en ediciones limitadas, siendo los de la gama Electro los más atrevidos. En la promoción de navidad encontré Cocoa Crush que formó parte de una cesta de productos para un regalo. El color es parecido a Peach Kiss (a la izquierda en el collage de arriba) y el suave olor a cacao es delicioso.

En cuanto a los bálsamos puramente hidratantes sin color, prefiero, con mucha diferencia, los de Yves Rocher frente a los de Maybelline. 

Así que, depende de tus necesidades que te decantes por uno o por otro. Si conoces alguna otra marca que pudieras recomendarme o tienes alguna experiencia o duda con respecto a estos bálsamos,  no dudes en dejar un comentario a este post.

 


Ansiaba cortarme el pelo por no poder manejarlo, pero una sucesión de acontecimientos inesperados (y muy deseados) me hicieron despedirme con prisa del lugar donde conocí a la mejor peluquera que he conocido en mi vida. De esas a las que les dices una medida, y te corta exactamente esa medida. Y yo, que ya iba lanzada a cortarlo (bastante, aunque dejándolo aún largo), había decidido hacerlo después del puente por aquello de no hacerlo cerca de ninguna fecha señalada (manías).

Entonces empezó la desesperación. Cada vez es más difícil de desenredar y, si no lo trabajo, su aspecto no es sano. Mi cabello sólo se queda bien al natural en los meses de verano, tal y como se aprecia en las fotos (todas de 2015 excepto marzo).

Mi pelo

A todo esto hay que sumar que no tengo la mano derecha al 100% (lesión antigua) y esto dificulta aún más el peinado. Y no me apetece experimentar en otras peluquerías. Volví, una vez más a los foros y blog de cosmética buscando información sobre mi nueva aliada: la keratina, pero para aplicarla en casa.

Como en el post de la copa menstrual, voy a intentar decir lo que no se dice en otros sitios, lo que he ido descubriendo yo.

De todas las búsquedas por internet, saqué tres cosas en claro sobre cualquier tratamiento con keratina: que no debe llevar formol (las había), que el tratamiento es caro, y que, la marca mejor valorada, no hay forma de comprarla desde España.

Pasé el puente de mayo en Madrid y, paseando mientras me dirigía a hacer unas compras, me topé con el escaparate de una tienda de productos de peluquería. Desde fuera se veían los tratamientos de keratina por más o menos 16€. Aluciné. Mis lecturas por la red me habían convencido de que el precio rondaba los 50€ y no sé hasta qué punto estaba dispuesta a gastarme ese dinero. Es más, un amigo peluquero me dijo que, en una peluquería que lo hicieran bien, podía costarme unos 200€, dada la longitud de mi pelo. Incluso que él me la podría hacer por 130€ como favor y que no confiara en esos centros que prometen resultados por menos de 100€.

A la vuelta, pasé por la peluquería y una chica muy amable resolvió todas mis dudas. El producto en cuestión es de la marca Kativa. Lo podéis encontrar por la red por unos 14€. Ojito con los gastos de envío, que igual conviene gastarse 2€ más en cualquier tienda.

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¿Qué me dijo esta chica? Varias cosas:

  1. Los productos en sí no son caros, lo caro es la mano de obra porque se emplea mucho tiempo. Como la gente no lo sabe, paga 50€ por ellos.
  2. Se puede aplicar en todo tipo de cabello. Mi preocupación (por influencia de mis lecturas) era que notaba mi pelo algo frágil, y temía que acabara de romperse al usar la plancha con el producto. Pues no.
  3. Busca a alguien que te ayude. Aquí no le hice caso, no sé pedir ayuda y, casi mejor que no lo hubiera hecho, luego os contaré por qué.
  4. Muy importante usar guantes. Vienen en el pack y, aunque es incómodo, hay que usarlos.
  5. Vale cualquier plancha. El producto se sella con el calor y la plancha es un imprescindible (aunque depende del efecto que queramos conseguir, la usaremos o no). En la mayoría de los sitios leí que la plancha debe alcanzar una temperatura de 235º. Llegué a leer incluso una cifra por encima de los 400º. Todo aquello me parecía una barbaridad. Busqué qué temperatura alcanzaba la mía, pues no tiene para elegir. No llegaba a los 200º y me pareció sensato (gracias, GHD).
  6. Hacerlo antes del tinte. Ella añadió “en cabellos teñidos como el tuyo” y, bueno, no iba a entrar con ella en ese debate, ya que no me tiño. Sólo me puse un baño de color hace tres meses, del que no quedó ni rastro en tres semanas. El caso es que me explicó que el producto altera el color si es teñido. Por lo que es recomendable hacer coincidir su aplicación con la próxima coloración.

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    100 ml. en un bote de 400.

  7. Comprar dos packs, porque tengo mucho pelo y muy largo. Repartiéndolo bien, tuve con uno. Eso sí, el bote es muy grande, como uno de mascarilla, y la cantidad que trae es de vergüenza, como podéis ver en la foto del bote recién abierto.
  8. Lavar el cabello con champús sin sales, ya que estas se llevan la keratina. Recomiendan, claro está, productos de la misma marca o de los que hay en su tienda. Entendí que lo que viene en el pack no las lleva, pero miré el contenido de cada sobrecito y ahí estaban los tan reprobados sulfatos. No me voy a complicar con eso.

Y, ahora sí, os cuento mi experiencia:

El jueves 5 de mayo tenía la tarde tranquilita y decidí lanzarme. El proceso es sencillo, aunque da la inseguridad que provoca cualquier novedad que te hagas si no te gusta cambiar. Para bien o para mal, los resultados son reversibles. Con suerte, ya que me ha salido bien, durará 60 días.

El tratamiento es simple y viene muy bien explicado: lavar con el champú 1, secar completamente (sin necesidad de peinar), aplicar la keratina con una brocha y mucha paciencia, mechón a mechón. Dejar reposar 15 minutos y secar peinando bien. Luego, pasar la plancha (opcional, dependiendo de si lo que quieres es sólo eliminar el encrespamiento o tenerlo más liso). Esperar unos 5-10 minutos para que el cabello se enfríe y lavar con el champú 3 y el acondicionador 4 y  secar como de costumbre. Como ya dije, es sencillo, pero coñazo.

Lo que no me gustó:

  • Habría venido bien una mano amiga. Cuando iba por el paso 2, ya me estaba arrepintiendo de no haber llamado a nadie. El pelo, con la keratina ya aplicada, se había vuelto pesado y difícil de manejar. Separarlo en secciones fue complicado y cepillarlo, un infierno. Sobre todo en las condiciones en las que, como comentaba más arriba, tengo la mano derecha. Se me hizo lento y doloroso. Aunque, por otra parte, pienso que prefiero hacerlo yo, ya que yo controlo mi dolor.
  • Dejé bastante pelo por el camino. IMG_0345No con la plancha, como decían en los foros, sino con el secado porque el pelo estaba gomoso y se enganchaba. Adjunto foto de los cepillos, que estaban limpios antes de empezar.
  • Los cepillos, peines, plancha… todos los utensilios que utilizas quedan sucísimos. Mientras dejaba enfriar el pelo, aproveché para limpiar la plancha y el secador pasando un algodón impregnado en alcohol y dejé los cepillos y peines en remojo con un poquito de amoniaco. Cuando acabé de lavarme el pelo, los enjuagué y sequé bien y ya estaban perfectos. Las superficies donde los había apoyado, también quedaron como con una especie de caspa pegajosa. Para la próxima vez, pondré un cartón.
  • El olor. Cuando llegué a casa, me puse a buscar información sobre la marca en cuestión y observé que mucha gente se quejaba del olor. Personas que no podían identificar el olor con otro, pero que decían que era desagradable y duraba varios lavados. Durante las primeras partes del proceso, no noté nada. El olor desagradable sólo aparece al aplicar la plancha, porque sale mucho vapor y, una de las veces me vino a la cabeza el olor a lentejas pegadas. Como ya lo habían advertido, en todo momento tuve la ventana abierta. Cuando por fin lavé el cabello, volvió a aparecer el olor al aplicar el champú. Y ya desapareció para siempre. No me huele el pelo así. No huele como de costumbre, como es obvio, ya que el champú y acondicionador que usé no son los que suelo usar.

Así pues, tras aplicarlo y, aunque aún no lo he vuelto a lavar después de aquel día, puedo prometer varias cosas:

  1. El pelo se alisa, queda más fino, menos pesado y con muchísimo movimiento. Tanto, que mandé un vídeo emocionada a un grupal de amigas para que vieran cómo hacía algo que antes no podía: moverlo mojado sacudiendo la cabeza sin que se enredara. Desde entonces, Pilar está ansiosa por leer este post. Se lo dedico a ella.
  2. Las puntas NO se sellan. Si tienes las puntas abiertas, lo mejor es cortarlo, aunque con este tratamiento son mucho menos evidentes.
  3. El peinado es mucho más fácil. Tardé menos de 10 minutos en darle forma con el secador. Algo que normalmente me lleva entre 20 minutos y media hora.
  4. El cabello no se encrespa. La prueba de fuego vino al día siguiente: llovió toda la noche. Al salir para trabajar, había mucha humedad y mi pelo ni se inmutó. Es más, a mediodía, a la vuelta, llovía tan fuerte y tan de lado que el paraguas fue inútil y me empapé de arriba a abajo. Sigo teniendo el pelo liso, no lo sequé, no se encrespó, no se onduló. A todo esto sumamos las duchas diarias en las que el pelo a veces se ondula por los laterales y luego, aunque no esté mojado, tengo que usar un poco el secador para poner cada mechón como me gusta. Eso no ha vuelto a pasar.

Y estos han sido los resultados, después de realizar cada uno de los pasos indicados:

Proceso

Tras esta experiencia, recomiendo varias cosas:

  • Pedir ayuda. Si no para el proceso que he descrito como doloroso (tampoco como para llorar, ¿eh? o para dejar de hacerlo) al menos para el último secado-moldeado, cuando ya estamos hartas de todo el proceso.
  • Usar los guantes. Es un engorro, pero es necesario. Y, aunque pone que el producto se aplica de raíz a puntas, yo no quise tocar el cuero cabelludo y, aun así, me picó un poco. La cara también me picaba, aunque no tuve ninguna reacción rara. Tened mucho cuidado con la piel.
  • Cerrar los ojos y aguantar la respiración cuando estéis pasando la plancha por la zona más cercana a la cara, ya que sale mucho vapor y es muy incómodo.
  • Proteger las superficies donde vayáis a apoyar los cepillos. El tratamiento es un poco sucio.

Espero haberos servido de ayuda una vez más. Ya sabéis que contesto a todos los comentarios, cualquier consulta o sugerencia serán bienvenidas. Muchas gracias por pasaros por aquí y disfrutad de pelazo.

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Quedé monísima para ir a dormir.

PD: domingo 8 de abril. He aguantado para no lavarme el pelo hasta hoy. Las lluvias de estos días no lo ha alterado, pero el síndrome premenstrual me lo ensucia. Pude aguantar sin lavarlo hasta hoy mismo. Al aplicar el champú, ¡horror! El olor ha vuelto. No sé si es más intenso o si es el hecho de estar yo más sensible, pero he sentido nauseas. Afortunadamente, según se airea el cabello, va desapareciendo y quedándose el olor del último producto usado. Aún no lo he secado y el desenredado ha sido fácil. Es más, el flequillo se ha puesto solo liso y en su sitio. Si tengo que pasar por el mal trago del olor para conseguir tener el pelo así, lo hago. Son las 12:45 y publico ya este post. Iré informando si hay cambios.


Lo primero que supe sobre la copa menstrual contenía trazas de información demoníaca. Y todo por esos malditos tabúes y por seguir permitiendo que “el mes”, el periodo, la menstruación, LA REGLA siga estando mal visto, como si la tuviéramos por capricho o por puro vicio. Mientras la sociedad en la que vivimos niegue este proceso fisiológico, habrá que seguir escribiendo posts como este.

Y no, no sólo nos escondemos de los hombres, también nos escondemos de otras mujeres. Y este “esconderse” es tristemente contagioso, pues la respuesta que obtengo cuando recomiendo la copa menstrual suele ser reacia.

Normalmente, cuando recomiendo la copa, me hacen preguntas sin terminar como:

“¿Pero…?” y me hacen gesto con el dedito hacia arriba. Sí, me la meto, la copa se mete en la cueva, en la vagina, en EL COÑO. O “¿Pero tú…?” (dedito hacia arriba haciendo círculos). Sí, meto los dedos en MI CUERPO para ponerla y para quitarla. Sobre todo para quitarla.

Reconozco que fui bastante cortarollos en una reunión de mujeres en la que se reían de que se inventaran cosas para meternos por ahí, que qué se creían que teníamos. Corté en seco, lo siento, “tengo copa menstrual y va genial”. Se acabaron las bromas y necesitamos más cervezas para que digirieran la información que le estaba dando (¡Oh, dios mío, una de las nuestras se mete cosas por ahí!). Quizás fuera el hecho de que las mujeres que hacían bromas habían pasado los 40 años y su perspectiva es distinta, pero esto no es un asunto de una generación determinada, sino de todas y cada una de las mujeres del planeta.

Hace unas semanas, mi buen amigo Javi, animaba a sus amigas a preguntarse entre ellas las dudas sobre la copa. Yo dejé mi aportación y di permiso para que quien quisiera me escribiera dudas por privado. Lo hicieron. Por una parte, sentí la alegría de ver cómo una desconocida confiaba en mí para hablar de su intimidad y dejarse recomendar. Por otra, la inquietud de ver que nadie me preguntó en abierto. Si es por intimidad, lo entiendo; si es por el hecho inconsciente de extender el tabú, ¡qué pena!

Y, ahora sí, LA COPA MENSTRUAL:

Empecé a plantearme usar la copa el verano de 2014. Los tampones me resultan incómodos y siento que me resecan y, las compresas, en verano, me producen dermatitis. Es decir, a los 5 días de dolor e incomodidad, súmale otros 5 más de granitos, picor y rojeces.

Pero dejé pasar el verano por inseguridad, por no conocer a nadie que la usara. Levanté una piedra y salieron unas cuantas mujeres de diferentes edades escribiéndome por privado sobre su experiencia. Cuando pregunté, la copa prácticamente sólo se podía comprar online y era cara.

Mi primera copa fue un error. La segunda, comprada ya por necesidad, más barata y mejor.

Las copas tienen tallas ¿Cuál me compro?

Esta es la primera duda, ya que cuando empiezas a investigar, te das cuenta de que las copas tienen talla. Nuestro chocho tiene tallas, chicas (“¡Oh! Unas de las nuestras ha escrito ‘chocho’ en su blog”) . ¿Cómo sé cuál es la mía? Hay mujeres que lo saben, a veces se lo ha dicho un ginecólogo o un chico con el que tuvo relaciones le ha dicho que lo tiene apretadito (conozco ambas experiencias: gracias A. y N. por compartirlas conmigo). Básicamente, la norma es que si eres joven y no has parido o has parido mediante cesárea, tu talla es la pequeña. Si has parido, pero practicas yoga u otra actividad en la que se ejercite el suelo pélvico, tu talla sigue siendo la pequeña. Generalmente, el tamaño de la copa no lo determina la cantidad de flujo menstrual, sino la elasticidad de los músculos vaginales. Por mucho flujo que haya, la copa no se va a llenar, a menos que seas kamikaze y no te la cambies en días (no seáis marranas).

¿Qué modelo me compro? 

No tengo experiencia con cada uno de los modelos existentes en el mercado (no me importaría hacer de conejillo de indias si alguna marca me diera a probar), pero sí te puedo decir qué NO comprar. Mi primera copa, de Comfycup, comprada en Amazon, ya no la encuentro y espero que no la encuentre nadie más. El mundo copa ha evolucionado y al probar otra he sentido como si antes me hubiera estado poniendo una copa de esparto. ¿Cuál era el principal problema? El material era bastante rígido por lo que al no tener experiencia ni ser mi vagina el bolsillo de Doraemon, me costaba ponérmela. Además, el extremo que se supone que ayuda a sacarla, era macizo (observad la foto de un modelo parecido) y me hizo una herida en un labio. Huid de estos modelos. Acabé cortando el extremo, que era poco más que un estorbo. El extremo siembre se puede cortar, pero cuidado con apurar demasiado, ya que podríamos perforar la base e inutilizar la copa.

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Imagen del vídeo “Fleurcup Copa Menstrual” vía lacopamenstrual.es

¿Cómo debe ser el extremo? Hueco, siempre hueco, como un tubito y muy flexible (foto abajo). Tened en cuenta que el extremo queda fuera y debe amoldarse a cada movimiento. De no ser flexible, os aseguro que la supuesta comodidad de la copa se convierte en tortura cada vez que te sientas.

Factores-que-influyen-en-la-elección-dela-copa-menstrual

Imagen de copasmesntruales.com

¿Qué pasa si me hace ventosa? 

Que es lo mejor que te puede pasar. Esto no lo he leído en ningún sitio, pero hablando con otras mujeres hemos concluido que no damos la copa por colocada hasta que no sentimos que hace ventosa y no sale al tirar. Si no hace ventosa, parte del flujo saldrá por los laterales y manchará la ropa. Esta es la parte que peor llevo, pues a veces es difícil quitarla precisamente por eso y hay que meter un dedito para hacer vacío y que pueda salir. El proceso me resulta un poco molesto (físicamente). Y sí, insisto, hay que meter los dedos, superadlo.

¿Cada cuánto tiempo la vacío? 

Generalmente depende de la cantidad de flujo, pero como no notas cuánto sale, es imposible saberlo a menos que lo tengas muy claro por otras experiencias. Puedes dejarte la copa puesta unas 10 horas. Yo lo hago así y nunca he llegado a llenar la mitad de la misma. Eso sí, por tu propia comodidad, mejor que lo hagas en casa por la tranquilidad de disponer de tiempo, jabón, toallas…

¿Cómo la vacío? 

Insisto, no sé si lo harán igual el resto de mujeres, pero yo necesito:

  1. Sentarme tranquilamente en el váter o en el bidé.
  2. Meter un dedo para romper el hermetismo.
  3. Hacer pinza con dos dedos y tirar.
  4. Enjuagar.
  5. Colocar de nuevo.

El paso 5 hay que omitirlo si hemos terminado de usarla hasta el mes siguiente. Si es así, habrá que dejarla un ratito en agua hirviendo para esterilizarla, secarla y guardarla en su bolsita hasta el siguiente uso.

¿Qué veré cuando la quite? 

Era uno de mis mayores temores. Yo era de las escrupulosas con la regla. Me habían enseñado a serlo. Y lo que veía en compresas y tampones me resultaba desagradable y maloliente. Temía que se hiciera más evidente en la copa. Al revés: no sólo es que el hecho de ver exactamente la cantidad de sangre que expulsas da tranquilidad (en las compresas la sangre se extiende y a veces parece que ha habido matanza), sino que al mantenerse caliente dentro del cuerpo, no huele mal.

¿Cuánto cuesta la copa?

El rango de precios que he visto va desde los 8€ hasta los 40€, pero el precio no debe ser el criterio a seguir para saber si una copa es, o no, buena. La copa de los horrores que mencioné al principio me costó unos 14€ (+ gastos de envío) en Amazon y, la última, mucho mejor que la primera, sólo 8€. Pagar más de 15-20€ es pagar marca o distribución. Ese precio ya me parece excesivo.

¿Dónde la compro? 

La primera la compré en Amazon, que siempre me da seguridad porque jamás he tenido problemas con ningún envío. Pero claro, era mi primera copa y ni siquiera había visto nunca cómo era una. La segunda copa fue un acierto en todo. Pasaba unos días en Madrid, me tocaba la regla y había olvidado mi copa. Hice cuentas pensando en comprar tampones, pero como los necesito diferentes según el día del periodo, la compra se ponía en unos 10€ tranquilamente. Así que, paseando por Chueca, me acerqué a cotillear a un sexshop. Me atendió un señor amabilísimo que sabía más que yo de vaginas y ciclos menstruales. Tenía muestra de las copas y las podías tocar, manosear, apretar, arrugar, comprobar los tamaños, el material… Y, por 8€ me llevé una que, ¡oh, vaya! Tuve que utilizar esa misma noche. No recuerdo el nombre del sexshop (ojalá el nombre estuviera en la horrible bolsa negra – no vayan a saber que has comprado en el sexshop), pero valdría cualquiera, al menos para informarse.

También me han dicho que por comprar en la web de Ruby Cup envían una copa a una chica en Kenia. Claro que, si os gana el gesto solidario, siempre podéis pasaros antes por un sexshop para tocar los modelos que tengan disponibles, comprobar lo que os digo del rabito que sobresale y hacer las preguntas que creáis oportunas.

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Las instrucciones de uso, el material con el que se realiza y toda esa información de “primera mano” la podéis encontrar con una simple búsqueda en google y en el manual que viene con la copa. Con este post he querido ir más allá, resolviendo cuestiones que fui descubriendo por mí misma.

No dudéis en compartir esta información si creéis que puede ser útil para alguien de vuestro entorno o simplemente si os ha gustado. Contadme si tenéis alguna experiencia diferente a la mía y preguntadme cualquier duda que tengáis, teniendo siempre claro que hablo desde mi propia experiencia.

Espero, con esta publicación, despejar dudas tanto de hombres como de mujeres y extender el mensaje de aceptación de lo natural.



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