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Anoche terminé de ver Downton Abbey, una serie que dejé de decir que estaba viendo porque hay quien piensa que es gracioso hacer spoilers y ya me comí uno en su día. La gente considera que no importa hacer spoilers de algo que ya está acabado. Importa, cada uno lleva un ritmo. Ya hablaremos de esto en otra ocasión.

De las reacciones derivadas del final de Perdidos, aprendí lo fácil que es opinar y tirar por tierra el trabajo ajeno únicamente porque la mayoría de la gente no quiere tener que hacer su propio proceso mental. Me considero afortunada por saber ver más allá de la propia frustración que provoca que acabe algo que te ha dado tantas horas de gloria.

Por las noticias que me iban llegando, he visto la última temporada temiendo la muerte de la fabulosa Lady Violet, la condesa viuda de Grantham.

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El primer capítulo de la serie coincide con el naufragio del Titanic, en el que fallece el pariente heredero con el que planeaban casar a Lady Mary Crawly, la hija mayor del conde, para que la familia siguiera gozando de sus bienes, ya que no habían tenido ningún hijo varón y se arriesgaban a perder las propiedades . Por aquel entonces, Lady Violet tenía ya 70 años. En la 6ª y última temporada ya era 1925 y Violet habría cumplido 83 años, habiendo superado en 2 años a la reina Victoria. La misma Maggie Smith tenía ya 80 y no pensaba continuar más allá de esa temporada. Tomada la decisión, el equipo tuvo que tomar la suya y prefirió cerrar ahí antes que continuar sin Maggie. Sinceramente, no me hacía a la idea de cómo sería la serie sin ella.

De la serie, a grandes rasgos, me sobró parte de la historia de Bates y fui echando en falta las complicaciones para encontrar heredero, ya que la trama quedó solucionada en la 3ª temporada con el nacimiento de George, hijo de Matthew (otro heredero muerto) y Mary.

Como puntos fuertes, destaco la ambientación, la caracterización de los personajes, la evolución del vestuario adaptándolo a los tiempos en cada temporada, los diálogos, especialmente los de Violet e Isobel, y la recreación de la época en la que está basada la serie, así como el conseguido reflejo de la sociedad británica de aquellos años.

Del final de Downton he leído de todo, aunque bastante más críticas a favor que en contra.
Las opiniones negativas son, cuanto menos, curiosas, pues se quejan de que el final fue excesivamente feliz. Está claro que la felicidad molesta, sobre todo la ajena (y yo quejándome durante toda la serie de exceso de desgracias en las vidas de Bates, Anna y Edith…). También molestó que no quedara nada abierto a la imaginación, por considerar todas las historias con un final bastante hermético. Quien dice esto, no entendió los guiños hacia el personaje de Tom y el hecho de que Laura Edmunds, la editora de Edith, cogiera el ramo de la novia. Tampoco se enteraría de la movida con Mrs Patmore o Daisy, aunque esta última fuera bastante más evidente.

Por mi parte, destaco varios puntos:

  • El hecho de que Anna, criada de Mary, se ponga de parto en el dormitorio de esta, que lo acepta de buena gana y hace lo que Anna lleva tanto tiempo haciendo para ella: desvestirla y acomodarla para que todo marche bien. Aparecerán Anna, Bates y el bebé acostados en la cama de Mary, todo ha pasado en esa habitación y todos lo aceptan de buen grado, dejando claro que no hay tanta distancia entre la gente de abajo y la de arriba. Carson es el único que no lo ve apropiado. De haber opinado lo contrario, no sería creíble.
  • Que nazca una nueva criatura en Downton y no traiga la muerte de otra persona. Recordemos: nace Sibbie, muere Sybil en el parto que ya se preveía complicado; nace George, muere Matthew en un accidente de coche (muerte inesperada que me fastidiaron los spoilers); nace Marigold, muere Michael Gregson.
  • Ver a Barrow jugar con los niños nos reconcilió con él (Rob James-Collier, actorazo, por cierto). Pero a mí no me apaciguó tanto como para querer verlo de mayordomo sustituyendo a Carson, después de todo.

Ascenso, nacimiento, despedida, buenas noticias médicas, reconciliaciones, nuevos amoríos por doquier, boda, embarazo… pero, ¿qué esperabais? Estáis viendo Downton Abbey e igual de terrible os habría parecido que en el último capítulo muriera Lord Grantham, que este pomposo y acelerado happy ending. 

Cuando quedaban unos minutos para el cierre definitivo de la serie, deseé con todas mis fuerzas que no acabara con piquito de los recién casados ni con el propósito de matrimonio feliz de Lord Grantham a Lady Cora.

Acabó como tenía que acabar: con una frase de Lady Violet, de esas que, siendo mérito de la creatividad de los guionistas, sólo Maggie Smith sabe llenar de significado.

 

 

 

 

 

 


El carnaval local es algo de lo que entiendo más de lo que demuestro, incluso más de lo que quiero que se sepa. De hecho, sé tanto, que ya no me gusta.

Lo sigo desde hace años desde mi sillón de acariciar al gato que no tengo. Lo veo con mis gafas de ver de lejos el ridículo.

Todo carnaval local cuenta con sus clichés: una chirigota malvestida de mujer (asumo el riesgo de que me llaméis feminazi, pero debéis saber que no nos hacéis ningún favor…), su pasodoble al político de turno, la declaración de amor mío de mi corazón, y una parte del repertorio en la que quede claro lo orgullosos que estamos de ser de donde somos (que si hubiéramos nacido en otro sitio, lo repitiríamos con muy pocas modificaciones).

El espectáculo grotesco no (siempre) lo ofrece el repertorio, sino los componentes, para los que prima la competitividad sobre el compañerismo. En la mayoría de los casos es un concurso con un premio metálico mínimo (si es que lo hay…), pero hay que ganarlo a toda costa y caiga y quien caiga. He visto dedicar parte del repertorio a menospreciar a otras agrupaciones, he visto reclamar un premio bases en mano agarrándose a una interpretación ambigua del contenido… he visto bien, con esas gafas que os dije.

Quien no gana, se aferra a la idea de lo injusta que es su posición tras tantos meses de ensayo y dedicación que son, día arriba, día abajo, los mismos que le han dedicado los que quedaron por encima y los que quedaron por debajo. Como en todo, las agrupaciones se clasifican en dos grupos: los malos, y los nuestros.

Unos a otros se animan diciéndose que es que había mucha calidad, que todos son igual de buenos, cuando en realidad todas las disputas, y no sólo aplicadas al carnaval, se solucionarían admitiendo que todos somos la misma mierda.

 


Julio de 2013.

Una llamada rutinaria, que nunca lo es, me saca del tedio en un descanso del trabajo…

¿Dije “rutinaria”? ¡Ja!

Arturo me contaba que había tenido una idea, intercalando sus “ya sabes cómo tengo la cabeza”, con información que sólo mentes como la suya pueden concebir. Me daba detalles de un proyecto formidable al que su talento estaba dando forma. “Se me ha ocurrido”, me decía y, tal como se le ocurrió, me lo estaba contando. Yo estaba emocionada: “sí”, “sí”, “¡qué guay!”, “sí”. Y desde su humildad de puto amo me decía: “¿Sí? No sé, igual es una tontería…”

La tontería de pensar que aquello podía serlo, se la quité de inmediato. Pocas cosas había más lejos de ser un disparate.

– Pues voy a contárserlo a Juan.

Desde el principio supo quién iba a estar a su lado y ahí siguen Arturo y Juan constituyendo el equipazo que forman desde que se conocen. Se complementan, se alimentan de la agudeza tan dispar de cada uno y se cuidan.

Y, también desde el principio, supo que se llamaría Todopoderosos.

Un año y unos meses  después, vio la luz el que sería número uno de Itunes con cada programa, empezando con Batman y la gallina Cocoguagua.  Por la primera temporada pasaron también personajes como Sergio Fernández, Rodrigo Cortés o Antonio Santos.

Si no lo sabéis ya, con estos pocos datos lo supondréis: la esencia del programa es la cultura friki, pero como nadie antes la ha tratado. Si de algunas películas de animación se suele decir aquello de: “los adultos la entienden, los niños la disfrutan”, de Todopoderosos bien se puede hacer un paralelismo cambiando “adultos” por “frikis” y “niños” por “cualquiera que lo escuche”.

En unos días comienza la segunda temporada y lo hace con invitados como Javier Cansado, Carlos Pacheco y Alberto Chicote, entre otros. Y es por eso por lo que vengo emocionada a contarlo: porque lo has conseguido, Arturo, porque “sí”, “sí”, “sí” y “sí”. Tu creación ya tiene un año y casi camina sola. ¡Enhorabuena!


hd_frozen__elsa_wallpaper_1920x1080_by_robotthunder500-d71rgseSe acerca la navidad y las distintas cadenas de televisión ofertan cine de calidad. Ayer le tocó a Frozen. Un día tuve la genial idea de verla. No sabía nada de esa película, la vi desde el desconocimiento más absoluto.

Ya lo dije en mi entrada sobre Maléfica, es un cuento de princesas que se sale de la norma. Se percibe una evolución muy positiva en las princesas Disney. Se avecinan las princesas de vanguardia, dándole un giro a todo, un giro muy obvio y necesario, por otra parte.

Hace tiempo que quiero escribir sobre la segunda lectura de Frozen, pero pensé que ya se habría escrito mucho. Por un lado, intuyendo que ya se había escrito sobre lo que yo misma quería escribir, me propuse no leer nada, para que todas las ideas fueran mías. Pero estaba tan segura de que ya estaba todo dicho, que hice una búsqueda rápida en google, sólo para ver cuántas entradas aparecían. Centenas. Y más teniendo en cuenta que hice la búsqueda en inglés. Lo inteligente fue darme cuenta de que yo también tenía algo que decir.

Lo que leí, fue la segunda lectura, pero desdfrozensisters2e una perspectiva más perturbada que perturbadora: líderes eclesiásticos denunciando que la película promueve la homosexualidad. Uno de los más tajantes fue un pastor evangelista estadounidense, que afirma que Frozen trata de adoctrinar a los niños en la cultura gay. Les parece horroroso que se trate de normalizar la homosexualidad, en este caso, por medio de la animación. Si, en mi opinión, es, o no, evidente que la homosexualidad es un tema adyacente al principal, lo comentaré más adelante.

En cuanto vi la película, se me activó la opción de percibir la crítica por todos los medios. Gente que sigo en twitter hacía comentarios de todo tipo. El que más me inquietó fue el de un padre diciendo que le inquietaba lo que leía entre líneas, que no estaba seguro de querer volver a ponérsela a su hija de dos años. ¡Son dibujos, señor! Y la niña no tiene edad de entender siquiera el amor heterosexual. Y, para colmo de males, aparece otro clérigo fundamentando que favorecía el amor homosexual ENTRE HERMANAS, porque su mente enferma no le dejó ver el amor más puro entre familiares.

Lo hablé con una amiga y me dijo que ella en ningún momento había observado ninguno de esos matices. Yo sí, yo veo que Elsa muestra poco interés hacia sus pretendientes, todos masculinos. Pero, en ese aspecto, su adolescencia no es muy diferente a la que fue la mía. En realidad, yo creo que Elsa representa cualquier minoría incomprendida: sea homosexuales, adictos al wasabi, a comer gomaespuma o fans de Javian.

(Aquí vienen los spoilers, no digas que no avisé)

OlafcreationHDDe pequeña, la princesa Elsa sabía que algo pasaba con ella, que tenía poderes sobre la nieve y el hielo y los utiliza para jugar con su hermana hasta que un día, sin querer, en medio de sus juegos, Elsa daña a Anna con sus poderes. Es entonces cuando sus padres le piden que se oculte, que no deje que nadie vea lo que le pasa. Se ve obligada a esconderse de todos incluida su hermana, como si fuera un bicho raro. En plena adolescencia, los padres de Elsa tienen que hacer un viaje del que no regresarán.

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Tal es el miedo a dejarse ver, que ni siquiera acude al funeral de sus padres. A los 21, va a ser coronada reina de Arandelle. Este evento refleja los polos más opuestos. Por una parte, Elsa, cada vez más solitaria, aterrada, sin haber tenido contacto con nadie durante años por miedo a que se desaten sus poderes, a que alguien lo descubra, a poder hacer daño… y, por otro, Anna, natural, torpe, honesta, que recibe la celebración como si fuera su fiesta del quince, emocionada, correteando alborotada porque va a conocer gente, porque van a abrir las puertas.Es aquí cuando se desencadena el desastre: Anna se enamora a primera vista y Elsa se opone a esa relación. (No puedes casarte con alguien a quien acabas de conocer). Ambas discuten y se hacen daño, lo que hace que Elsa no pueda controlar los poderes y se ve obligada a huir.

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En su huída canta el tan popular Let it go (Suéltalo en español). Está triste, reflexionando sobre todo lo que ha pasado pero, a la vez, se siente libre, ahora puede ser ella misma. Juega con sus poderes, al principio sorprendida y después divertida. Ya puede hacerlo, ya nadie la juzgará, nadie saldrá herido. Puede disfrutar de ser como es. Elsa ha aceptado al fin su propia naturaleza. El precio a pagar es la soledad.

¿Es Let it go sinónimo de sal del armario? Smaxresdefaultí, claramente, pero, ¿de qué armario? Si interpretamos que lo que le pasa a Elsa es que ha sido obligada a ocultar su supuesta homosexualidad durante años, evidentemente, Let it go es una invitación a salir de esa situación. Pero eso sería simplificarlo todo demasiado. Como ya he comentado más arriba, el hecho de que salga de ahí puede simbolizar lo que a cada uno le venga bien: que ha cambiado de un trabajo en el que tenía unos jefes opresores, que ha salido de una relación tóxica, que se ha mudado a un piso más grande…

Dejando de lado el tema de la homosexualidad, sí que es cierto que Frozen es aclamada como película feminista, ya que ninguna de sus princesas es Anna's_faterescatada por un macho ibérico, sino por ellas mismas. Las princesas son fuertes e independientes. Kristoff, personaje masculino, lo tiene asumido sin ningún tipo de problema y convive con ellas sin sentirse intimidado. Es más, ni siquiera se cuestiona que Elsa puede ser reina, a pesar de estar acostumbrados a que esta condición sólo se podía dar casándose con el rey. Elsa es la heredera y es bienvenida como tal. Quizás romper con los esquemas tradicionales es lo que hace que algunos se pierdan y quieran buscarle los tres pies al gato. En cualquier caso, si lo que defiende es la naturalización de la homosexualidad, bienvenidas sean las películas que, desde pequeños, nos enseñan a ser tolerantes con aquellos que no sienten (o sí) como nosotros.

Insisto, sea o no ese el objetivo de una película de animación, no hay maldad en enseñar a respetar a quien siente diferente. La maldad está en la mirada de cada cual y en el hecho de considerarla no apta para nuestros hijos. ¿Para qué educarlos en la diversidad? ¿Para qué mostrarle una realidad de manera que puedan comprenderla?

Hay gente que mira a las nubes y sólo ve nubes. Otros, ven dragones echando fuego por la boca. Es por eso que se habla de feminismo y se confunde con homosexualidad. Se habla de princesas, y nos imaginamos criaturas puras, que no cometen errores. Gracias, Disney, por romper poco a poco con estas representaciones ilusorias.

 


Si buscas A Flúor en Google Web aparece nuestro himno y su autor. Si lo buscas en Google Vídeos, por ahí andamos. Si pinchas en cada palabra subrayada en este post, sabrás más de nosotros.

¿Quiénes somos? ¿De dónde venimos?

A Flúor nace en Twitter y se desarrolla en Youtube. Puede que haga dos años desde la primera vez que supe de @Sr_Kal_El y un poco más tarde conocí a @lazonadsantutxu. Ambos son activos e ingeniosos en Vine. Fue por eso por lo que me interesé aún más en ellos. Realmente es una suerte que te guste lo que hacen algunas personas y que, a la vez, a ellos les interese lo que haces tú. FlúorAsí, de pronto, me veo un día grabando un vídeo para un Vine de Clark. Y así hasta tres. Yo empecé a darme cuenta de que esto me daba mucha vida y me quitaba muy poco tiempo. Pero no sabía cuánto iba a durar. En los días en los que pensaba si abrirme una cuenta en Vine, cuando reflexionaba sobre si le sacaría partido y si la podría mantener activa, me llega un mensaje, EL mensaje de Clark que aún tengo guardado en una captura de pantalla, contándome que Iván y él se traían algo entre manos, buscaban una chica y ambos querían que fuera yo. No sé si fue para su bien pero, desde luego, lo fue para el mío. Ese día contribuyeron a hacer a una persona un poco más feliz.

¿Qué hacemos?

Vídeos de humor. Que hacemos vídeos estaba ya claro. Hacer humor es la parte más complicada y gratificante de todo esto. Afortunadamente, los tres contamos con un nivel de payasada muy parecido y, a la vez, personalidades muy diferentes y ritmos de vida bastante complejos. A esto hay que sumar la distancia, que limita el tipo de vídeos que podemos hacer, pues cada uno hace su parte y luego se pone en común. Aunque compartimos el gusto por lo absurdo, a menudo tenemos puntos de vista muy diferentes y eso lo hace todo más enriquecedor. Aprendemos mucho los unos de los otros. En A Flúor jugamos a hacer un informativo en el que cada uno tiene sus papeles muy perfilados: el presentador, el reportero y la mujer del tiempo. Entre informativo e informativo intercalamos algún vídeo más cortito como subsección titulada A Flúor TV. La idea principal es que sean vídeos colaborativos, por eso pedimos que nos enlacen tweets dialogados con el hashtag #LoQuieroEnAflúor para que sintáis esto más vuestro, intercalando así vuestras ideas con las nuestras y hacer el proyecto más cercano a nuestros seguidores.

¿Cuál es nuestro objetivo?

Fue una de las cosas que tuvimos más claras desde el principio. A Flúor pretendía ser fuente de risas tanto para nosotros como para quien quisiera que fuera nuestro público. Miraríamos los números lo justo, pues contar con unas buenas estadísticas, anima, pero prometimos no obsesionarnos ni darles prioridad. Lo que sí queríamos que pasara es que al menos quien lo viera se riera mínimo la mitad de lo que nos reímos nosotros mientras desarrollamos cada idea. Y, por lo que nos hacéis llegar, está pasando.

Agradecimientos

Detrás de todo youtuber, twitter, vinero… hay gente involucrada a la que ni siquiera se le preguntó si quería estar en estos líos. Pues imaginad detrás de nosotros que somos todo eso y más (facebookeros, instagramista – que instagRamera está muy feo – bloguera…). Por eso yo, como parte del equipo, agradezco muchísimo el apoyo de nuestros pilares principales: María, Natalia y Arturo. Pacientes consejeros y, a veces, incluso ayudantes de cámara. Esos que son personas y a la vez lugares adonde vamos cuando necesitamos fuerzas y que nos ponen la realidad en la cara de la forma más amable. Y, por supuesto, a nuestra gente de twitter, especialmente del grupal, casi 70 personas que desde el principio se volcaron con nosotros y compartieron, comentaron e hicieron de esto todo lo que somos ahora gracias a la repercusión que nos dieron y todo el cariño que pusieron en cada retweet y cada mención, así como con la creación del hashtag #AFlurri. Lo mejor que podemos hacer para agradecéroslo es seguir funcionando.

 


Estoy siguiendo una serie que es una p̶u̶t̶a̶ maravilla porque una persona a la que adoro y en cuyo criterio confío, me la recomendó.

Episodes, una serie que destripa el mundillo interno de las series, tiene a Matt Leblanc como protagonista. Sean y Beverly, matrimonio y guionistas, han triunfado en Gran Bretaña con una serie y les proponen hacer la versión americana en Hollywood, dejando su reputación por los suelos, debido a las condiciones con las que se encuentran una vez instalados en Los Ángeles. El primer cambio tiene que ver con el actor principal: la cadena que les compró la serie se las ingenia para meter por la fuerza a Matt Leblanc para el papel protagonista. Ahí empieza el lío.

Seguro que lo recordaréis por Joey, su personaje en la serie Friends. imagesSi como Joey se le puede llegar a adorar; como Matt Leblanc le quieres matar. Matt, en Episodes, es una caricatura de sí mismo. Debe ser muy divertido hacer de uno mismo en la versión más miserable, deshonesta y ruin. El Matt Leblanc ficticio es todo eso y más.

Además, en esta serie que, por supuesto, veo en versión original, estoy aprendiendo a poner en contexto todas las palabrotas que ya sabía en inglés y muchas otras que desconocía. Los personajes están indignados, las sueltan en cadena. ¿El problema? La traducción.

He aprendido a divertirme comparando la versión original con la traducida y pongo los subtítulos en español, aunque no los necesito. Así, contrasto lo que dicen y lo que nos cuentan que han dicho. Y alucino de cómo todo pierde intensidad al ver que en español los personajes son más tontos y se indignan más flojito. Todo les va mal y continuamente dicen fuck, I’m fucked, you’re a dick… y otras lindezas que vienen a cuento porque van saltando d̶e̶ ̶p̶u̶t̶a̶d̶a̶ ̶e̶n̶ ̶p̶u̶t̶a̶d̶a̶ de faena en faena y l̶e̶s̶ ̶l̶l̶e̶g̶a̶ ̶l̶a̶ ̶m̶i̶e̶r̶d̶a̶ ̶a̶l̶ ̶c̶u̶e̶l̶l̶o̶ no paran de padecer. Y, cuando parece que todo se va a solucionar, viene alguien y lo j̶o̶d̶e̶ fastidia.

Sin embargo, los traductores (y no se me ofendan los traductores y me vengan con lo de que hay supervisores y censores y bla, bla, bla… pues con traductores me refiero a todo el equipo) deciden traducir fuck off como date el piro, restando la intensidad de mandar a alguien a la mierda cuando no sólo es lo que dice, sino que es lo que pega, dadas las circunstancias. Dedidí escribir esta entrada cuando leí ¡Oh, vaya! como alternativa a Bloody hell!! Para quien no lo sepa, hell significa infierno y está considerada palabra malsonante. Para los angloparlantes, nombrar el infierno o al diablo, es como nombrarle la muerte a un gitano. Además, el infierno no viene solo, sino acompañado de bloody, que en su significado más literal significa sangriento y, en el menos, jodido o maldito.

En ningún capítulo hay un único perjudicado, pero en uno en concreto están todos como p̶a̶r̶a̶ ̶q̶u̶e̶ ̶l̶e̶s̶ ̶d̶e̶n̶ ̶p̶o̶r̶ ̶c̶u̶l̶o̶ para tirarse de un noveno. En ese en particular es donde creo que más maldiciones seguidas se pueden escuchar. Todos están obligados a hacer algo de lo que creían haberse librado y todos se ven de pronto forzados a volver a lo que más problemas les ha causado durante varios meses. Matt llega a la puerta de lo que en ese momento bien podría representar el cadalso para él y con todo su cuerpo expresando indignación, exclama: MOTHERFUCKER! El ambiente es tal que, sin saber inglés, sabes que se está cagando en todo lo que se menea. Sin embargo, los motherfuckers de los que se encargaron de traducir, disfrazaron a Matt de blandito llegando a su hell particular y diciendo: ¡Me cago en la leche!

En el caso de Sean, por su personalidad, me encaja que ciertas expresiones las maquillen de diplomacia, pero, ¿¡con Matt!? ¡¡ME CAGO EN LA PUTA!!


El Corto que precede a la peli Inside Out que, como filóloga y mente inquieta, me duele llamarla por la versión traducida al español como Del Revés, no deja indiferente. Eso es siempre positivo – que hablen, aunque sea mal – pero los motivos por los que esto es así, son dispares. No hay un equilibrio de opiniones, o yo no lo he observado. Parece ser que está todo dividido entre aquellos a los que le parece una maravilla y los que creen que es algo infumable. Yo estoy en el segundo bando porque, sin calificarlo de terrible, que no lo es, sí que me dejó con la sensación de repetitivo, lento, simple y predecible. Y, de nuevo, la traducción al español Lava, debilita la intención de I lava you, pero ahí sí es verdad que era imposible hacer la equivalencia.

[SPOILERS]

En Lava, un viejo volcán solitario canta su deseo de encontrar alguien a quien amar (someone to lava, ¿no es maravilloso?). Lleva siglos, milenios, lanzando al viento su lamento en forma de canción y no sabe que, bajo el agua, hay una volcana que lo está escuchando y cree que canta para ella. La volcana se enamora y sale a la superficie de repente. Bueno, los volcanes son caprichosos. Para cuando la volcana irrumpe, el volcán se ha ido viniendo abajo, sumergiéndose en sus propias lágrimas. Está todo a un nivel de tristeza como para que Sheldon Cooper agote las provisiones de bebidas calientes que ofrecer. Para colmo de males, la volcana ha salido de espaldas y, en vez de ir y darse un roce con ella, el volcán queda anegado, porque, claro, no han pasado los minutos de angustia suficientes. La volcana ya está ahí, pero se alarga la desgracia como en las pausas y los CHAN!!… CHAN, CHAN!! de una telenovela. El volcán desaparece completamente y es entonces cuando ella, la versión volcana de Sandra Bullock, entona la canción que ya se sabía de memoria. Es tal el calentón que tiene el volcán (su lava ardió), que sale de nuevo a la superficie. Se juntan formando un corazón y cantan a dúo.

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La personificación de los volcanes también ha sido criticada, así como la evidente diferencia de edad entre los dos. Poco o nada tengo que decir ahí, salvo que, entre amigos, sí dije: ¡Pero volcana, si es un gañán! El tamaño de ambos está descompensado, así como la humanización, siendo la volcana más mujer que hombre el volcán. Pero siendo los dos adultos, que lo son, que cada cual elija con quién quiere estar. mqdefaultAunque entre ellos no había muchas más opciones y, aunque la volcana se fue enamorando mientras él no sabía de la existencia de ella, al aparecer de repente, al volcán lo mismo le daba ya ocho que ochenta. izwifeEn cuanto al físico, lo cierto es que en cualquier escena del volcán mi cabeza me traicionaba y esperaba oír el Tú, no mami de Peque Sinclair, de la serie Dinosaurios. Luego ya me dijeron y me informé de que los rasgos de los volcanes están basados en una pareja real (Iz y Marlene, en la fotografía de la izquierda) y la historia en la hermana de él, pero ni por esas me gusta más.

Mi problema con Lava no es que sea excesivamente pasteloso – en ese caso, el problema sería mío y no del corto – pues el nivel de pasteleo no es menos que el de Blue Umbrella (Azulado en español – ¡Bravo ahí, traductores!), también de Píxar, en el que dos paraguas se enamoran y sufren penurias. Pero en Blue Umbrella, aparte de drama, hay también ingenio y dinamismo.

A favor del corto, la canción, tremendamente pegadiza que evoca a la versión de Somewhere Over the Rainbow, de Israel Kamakawiwo’ole, músico hawaiano más conocido como Iz, en quien basaron la historia. Por eso se cuenta con un ukelele como único acompañamiento. Y por el mismo motivo los volcanes tienen nombres que he descubierto al volver a buscar el corto en todas sus versiones para poder escribir esto: se llaman Uku y Lele. Por otro lado, las imágenes de la naturaleza a pleno color son puro Píxar.

La verdad, no espero que todos los cortos de Píxar sean del nivelazo de Day & Night, por nombrar alguno, pero voy esperando algo más que un simple dramón romántico, porque lo saben hacer. Mi reacción primera, aun sabiendo quién es el autor y la intención de dicho corto fue, y es, que parece que han dejado al hijo del dueño jugando en el despacho de Píxar.



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